jueves, septiembre 28, 2006

Hermandad

Un día,
Caín invitó a su hermano Abel a dar un paseo.
Génesis 4:8


Hermano es el primer asesino
E hijo el más santo muerto;
El malo bien queda vivo
Y el bueno ya no ha vuelto.

¡Oh, y cómo llora Dios y abandona el cielo!
¡Oh, y cómo llora el padre Adán y gime huerto!

miércoles, septiembre 27, 2006

Seudofatal

Su bien hace un tiempo me hice al valor y decidí no-vivir para el estímulo externo, hoy, como es su costumbre, me visita otra vez el fracaso con sus inevitables, instintivos malestares. "Lo has hecho mal", me dijeron, con cierta compasiva y odiosa benevolencia. Y más patético aún es que la razón está de su lado, de los evaluadores y jueces justos, porque ciertamente ha sido malo, muy malo, y los datos, el número, el resultado y la comparación con otros seres, ¡todo!, declara con justicia un solo culpable consumado: "Alejandro Ezra, lo has hecho mal, muy mal..."

jueves, septiembre 21, 2006

Hogares de palo

Las casas de madera agregan a toda luz una savia espesa de abatimiento, y en todas sus cornisas algunas desazones cavan ínfimos forados. Las casas de madera rezuman todos los olores marchitos de la tierra, propagando en sus interiores el más sublime fragor de la amargura.

martes, septiembre 12, 2006

Mi ocio

Tomo el sol como una lagartija de tarde.
Todo el sol que puedo desear.

Leo un libro moreno de profundas arenas
Que trae la invisible unidad
Entre crepúsculo y hombre.

Cae una hoja pesada del bonito día.
Con ansias verdes de dormir al polvo.

lunes, septiembre 11, 2006

Lectura

No es posible entender la ceguera
Así como no se oye la hoja en blanco.

Ser un cojo de los buenos, cómo
Si no hemos perdido nuestra mano.

A llorar entonces las alpargatas del santo
Como una nube llora al mundo.
A perder el agua por lo ojos y no beber la luz del aire.

viernes, septiembre 08, 2006

Energía del cambio

Alguna vez mis ganas quisieron que fuera pintor, de esos de pincel y odio, como los antiguos maestros de soportes polvorientos; y, por algún tiempo, las cosas las pensaba en formas y colores. Pero ahora, un poco más desabrido y algo insípido, me gustan las palabras.

Y no fue sin dolor de alma, el cambio de colores por fantasía; ni menos compungidor, hacer de mí un hombre más ciego en lugar de uno menos sordo: ¡Cómo duele el placer de ser otro!

miércoles, septiembre 06, 2006

Alejandro Ezra

Hoy es un día de los más normales, un día sencillo para salir de mi ostracismo, que ya es un peso inmenso para el alma mía. La idea es bien simple para esta ocasión, para esta posibilidad: publicar toda mi literatura, ya con algunos años en un viejo pc del siglo xx. Mi esperanza, debo decir, sólo aspira a la abundante amabilidad de las visitas y, eventualmente, también de los lectores: Porque no todo él que toca a tu puerta escucha.

Quizás, los textos que he pensado dar a luz, una luz ni oscura ni clara, puedan ser resumidos en las palabras soledad y abatimiento; es que yo siempre digo, de ambas, profundas, que son una cosa misma en el dolor e inseparables como el llanto del agua en la expresión.

En definitiva soy uno de esos hombres raros, que sólo saben sufrir y leer, y escribo sobre eso.